Frente a la normalización de la CGT

El INCASUR –Instituto de Estudios y Capacitación Social del Sur-, organismo de formación de la Fundación Promoción Humana, como parte del movimiento de los trabajadores y como una institución que hace 50 años viene trabajando dentro del mismo, contribuyendo a la formación de sus cuadros y dirigentes, nos vemos en el compromiso de hacer una reflexión sobre la futura normalización de nuestra central madre y dar nuestro punto de vista como un aporte al debate. En las próximas semanas la Confederación General del Trabajo (CGTRA) elige una nueva conducción en un escenario complejo.

A nivel mundial la desigualdad es la característica de este tiempo. Todo análisis que se pretenda hacer no puede obviar un conjunto de “pandemias simultáneas” que habrá que enfrentar, pero sin negarlas. Desde los primeros días del 2020 el mundo vive una pandemia – COVID 19 - de alcance global, de final aún incierto, pero que mostró con claridad las brutales desigualdades sociales, sanitarias, laborales y en particular la pobreza de los trabajadores a nivel global. Otras pandemias que cruzan el escenario global, aunque no son nuevas, exigen redoblar las propuestas porque profundizan las inequidades, en especial las referidas a la crisis ambiental y los cambios tecnológicos que están modificando las relaciones laborales, deteriorando significativamente los ingresos de los trabajadores.

A los desafíos globales mencionados hay que añadir aquellos que articulan lo local con lo global. En este sentido, la deuda externa con los bonistas privados y el FMI es la más destacada. Es central tener en cuenta que en cuatro años (2015 - 2019), la coalición política y social gobernante condicionó el futuro bienestar de los argentinos y argentinas por varias décadas. Si bien las estrategias de las negociaciones del gobierno nacional parecen adecuadas para honrar los compromisos asumidos por un gobierno democrático, esos compromisos no pueden soslayar la deuda interna que se debe afrontar y que se expresa en el desempleo y la exclusión social de millones de argentinos. La deuda externa no puede profundizar nuestras desigual-dades.

En este contexto global la CGT enfrenta desafíos político - institucionales que se articulan en cuatro ejes:

a) Definir una estrategia nacional y para el conjunto de la clase trabajadora, que le permita defender el empleo y el desarrollo nacional al finalizar la pandemia, frente a la estrategia del capital transnacional y el impacto de la digitalización de los procesos laborales.
b) incorporar la paridad de género en todas las organizaciones sindicales y en todos los espacios de conducción;
c) la integración de los movimientos sociales a la estructura y coordinación del conjunto del Movimiento de los Trabajadores. Aceptar este desafío es fundamental para el futuro de la clase trabajadora argentina para seguir siendo protagonista de la vida política del país.
d) recuperar una visión institucional integradora del conjunto de los trabajadores, promoviendo la participación de todas las expresiones del Movimiento de los Trabajadores.

Para el INCASUR la participación de las compañeras en la conducción de la CGT es un paso insoslayable en la transformación de la central a la altura de nuestros tiempos. Argentina se ha convertido en un país vanguardista en conquistas de derechos y en adoptar el C190. La CGT es el lugar de las mujeres trabajadoras que conquistan derechos a través de la lucha.

El INCASUR entiende que la relación con los movimientos sociales es clave, ya que, desde una óptica del movimiento nacional y popular, la CGT debe recuperar su rol de columna vertebral. La CGT debe ser parte de la solución de los problemas de la realidad y constituirse en la organización que promueva el trabajo mancomunado, para encontrar el camino de ese desarrollo donde el empleo/ trabajo sea lo primero y central.

El INCASUR, desde siempre, promueve la concepción por la cual los trabajadores de la economía social son trabajadores y, como tales, su lugar está en la CGT. Es en esta perspectiva que aspiramos a que la CGT encuentre una forma apropiada de relacionamiento. Todos somos trabajadores.

En cuanto a la conducción o coordinación superior del conjunto del Movimiento de los Trabajadores, el INCASUR propone la constitución de un Consejo Nacional, con la conducción de la CGT, en la que participen todas las expresiones del Movimiento de los Trabajadores con un nivel de representación similar a la del CCC, de 1 a 3 delegados.
En nuestra concepción, estos son los elementos fundamentales del debate del próximo Congreso Confederal. Todo problema tiene una oportunidad y en este sentido creemos que la CGT la tiene para dar el salto hacia la centralidad institucional de tal forma que pueda contener las distintas voces del movimiento sindi-cal argentino.

Por equipo FPH/INCASUR


Carlos Pancho Gaitán
Vicepresidente de la FPH

Ramón Ermácora
Director del INCASUR


Buenos Aires, 15 de septiembre de 2021

 

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